domingo, 20 de septiembre de 2009

Un paisaje.

Esta noche volví a Roehampton.
Subí las escaleras tal y como eran, vi todos los detalles de las paredes, la barandilla, la gente por los pasillos... y llegué al mío. El cuarto. La puerta estaba abierta y entré en el pasillo. Encontré varias cosas mías que había olvidado allí meses antes, como la plancha del pelo (aunque yo recordara perfectamente que la tenía en casa). Iba con mi hermana y me encontré a Bobby en la cocina, quien me saludó como si nunca me hubiera ido.
Mis padres subieron a por mí, para que bajara ya porque nos podían echar de allí, y al bajar las escaleras, allí estaba. Un paisaje. No sé dónde puedo haber visto ese paisaje antes, si en una foto o en la realidad. No sé ni siquiera si existe tal y como lo veía en el sueño o si era una mezcla de distintos paisajes.
El lugar se encontraba en Alemania. Al menos eso estaba seguro en el sueño.
El centro de todo era un estanque cuadrado, del mismo tamaño que el del parque de Bollullos, así que supongo que lo habré sacado de ahí. Al final, una Venus de Milo presidía todo el jardín, verde con hierba fresca. A la derecha, sobre una plataforma de madera en alto, había una pequeñísima casita de madera donde sólo cabía una persona. La casita tenía una puertecita y una ventana muy pequeña por donde entraba uno de los rayos de luz del sol, que lo bañaba todo.

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