sábado, 26 de septiembre de 2009

Free fall.

Fuimos a la Caída Libre, la atracción de no sé qué parque, mi familia y yo. Nos montamos mis hermanos y yo junto con más gente, toda a mi derecha. Mis padres miraban desde abajo. Cada uno tenía que llevar un globo desinflado en la boca, para no gritar, digo yo.
Empieza a moverse la atracción y la gente empieza a chillar. Al llegar abajo, mi hermano se escapa de la silla porque lo había estado pasando fatal. Una vez más, y mi hermana hace lo mismo. Entonces mi asiento empieza a dar vueltas como un torbellino. Es el único que lo hace, todos los demás me miran extrañados de ver lo que está pasando. Entonces es cuando mi madre va a hablar con el controlador de la atracción, que resulta ser Toni. Para mi asiento y vuelve a su movimiento de siempre. Después de unas cuantas caídas, miro a mi derecha y ya no había nadie más allí sentado, solo yo.
Se hace de noche y yo sigo ahí arriba, sin terminar de caer, porque el moderador se ha ido de su puesto y la gente empieza a irse del parque. Menos mis padres, que me miran sonriendo desde abajo.

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